
La hipertensión arterial no solo esta provocada por una ingesta excesiva de sales minerales, puede estar provocada por el consumo excesivo de azúcar y harinas refinadas, aceites, lácteos, frutas, bebidas alcohólicas y líquidos en exceso. Estos alimentos son descompuestos en glucosa y convertidos a glicógeno cuando son almacenados en el hígado. Cuando este excede su capacidad de almacenamiento de Glicógeno, pasa al flujo sanguíneo en forma de ácidos grasos o triglicéridos que se acumulan en los lugares más inactivos del cuerpo, tales como nalgas, muslos, abdomen y caderas. Luego, al ir saturándose estas áreas, el ácido graso se acumula en el corazón y los riñones que gradualmente se recubren de grasa y mucosidad. Esta acumulación afecta también los tejidos internos lo que provoca debilitamiento funcional de los órganos y pérdida de elasticidad de los vasos sanguíneos causando una disminución de la presión diastólica (mínima).
Wikipedia dice de la hipertensión arterial lo siguiente: La hipertensión arterial (HTA) es una enfermedad crónica caracterizada por un incremento continuo de las cifras de presión sanguínea en las arterias. Aunque no hay un umbral estricto que permita definir el límite entre el riesgo y la seguridad, de acuerdo con consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg o una presión diastólica sostenida mayor de 89 mmHg, están asociadas con un aumento medible del riesgo de aterosclerosis y por lo tanto, se considera como una hipertensión clínicamente significativa.[1] La hipertensión arterial se asocia a tasas de morbilidad y mortalidad considerablemente elevadas, por lo que se considera uno de los problemas más importantes de salud pública, especialmente en los países desarrollados, afectando a cerca de mil millones de personas a nivel mundial. La hipertensión es una enfermedad asintomática y fácil de detectar; sin embargo, cursa con complicaciones graves y letales si no se trata a tiempo. La hipertensión crónica es el factor de riesgo modificable más importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares, así como para la enfermedad cerebrovascular y renal.[2]
Los ácidos
grasos contenidos en la sangre se adhieren al plasma y a los glóbulos rojos y
los vuelven viscosos y por lo tanto pierden su capacidad de plegado, y como están
cubiertos de grasa, se pegan entre sí, se agruman y tapan los capilares
privando a las células de oxígeno lo que hace que aumente la presión diastólica
(mínima) y sistólica (máxima). Para sanar este tipo de hipertensión arterial es con una
dieta mixta entre macrobiótica y natural y estos son los alimentos ideales para
crear una dieta de este tipo Cereales
integrales 50 ó 60% Sopas
1 ó 2 bols diarios Verduras
25 ó 30 % Hakusay,
radicheta, repollo, diente de león, lechuga. Lentejas,
garbanzos. Algas
5 % diario Rabanitos,
nabos, zanahorias, hakusay, pepino, brócoli, coliflor. Sésamo
(harina), furikake de hojas de zanahoria, nabo con algas y sésamo, tomillo,
orégano, canela. Aceite
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